Relatos cortos, insomnios largos.

lunes, 5 de mayo de 2014

Remolacha.

         Guardar silencio, escuchar el azul del cielo, para saborear el sonido del mar, para convertirnos en viento, en tierra, en sal. Y todo se revuelve en un estado divergente sobre el gris de tus misterios y el sabor de mis incendios. Silencio, para amarnos mas y olvidarnos menos, para destruir las penas y desgarrar las piedras. Silencio, para llorar, para filtrar, para enterrar. Entre un caudal de barro y sangre nos diremos hasta siempre, por que mis manos y mis fuerzas ya no son suficientes, por que solo el silencio podrá devolvernos a ese lugar siniestro, a ese tiempo placentero, cuando ya no tengamos huesos ni cielo. 

Algo por el estilo

Bloqueo del escritor.