Relatos cortos, insomnios largos.

jueves, 1 de enero de 2015

Sujeto A.

Odiaba la idea de que yo amara sus ojos, odiaba mis creencias, mis manías, mi fe ciega en él.

Odiaba no poder entenderme, odiaba mis dudas, mis decisiones, por eso dudaba, dudaba fervientemente.

Por que jamás crelló ser lo suficientemente bueno para mi.

El principio del Fin.

Para todos los "no pasa nada" "tiene solución" "saldrás adelante" deberían saber que cuando estás en medio de una pesadilla no buscas palabras de aliento, buscas algo que te haga reaccionar,  buscas una pista que te haga recordar que puedes despertar, pero ¿Cómo despertar de la realidad? ¿Cómo huir de los resultados de la autodestrucción que proclamabas durante años? ¿Cómo logras deshacerte de toda esa maraña llena de culpa, de odio y de pesimismo? No espero que entiendan ni mucho menos, pero deben saber que repudio esa sensación de "te acompaño por que lo necesitas" "por que es mi obligación, lo terrible de cualquier situación difícil no solo es un mal diagnóstico, una recuperación lenta pero "favorecedora", una lista interminable de pastillas y cuidados, una esperanza que se siente lejana, lo terrible en realidad es sentirse una carga difícil de llevar.