Corrientes infinitas que nos llevan por caminos conocidos, hacia puntos fijos que antes pasaban desapercibidos. El desastre es inminente más sin embargo placentero. Vamos a viajar en la corriente, a abandonar nuestros huesos en el fondo.
Aire que viene y seduce mi alma, con calma, sin decencia ni demencia.
Como una instantánea olvidada entre las hojas de un libro que al ser encontrada produce recuerdos amargos, siniestros y etéreos.
