Relatos cortos, insomnios largos.

domingo, 6 de julio de 2014

Sueños recurrentes.

Llorar palabras, que delaten una extraña confesión, llorar silencios que te cuenten del miedo que tuve al pensar que había llegado tarde.

¿Cuánto camino llevabas andado pensando lo mismo que yo? 
Ni si quiera los días podrías contarlos, habías perdido de vista el reloj. 
La puntualidad de los sentimentales que estiran el tiempo como si un "adiós" 
Fuera a durar toda una vida, una despedida que no terminó. 

Tendré que acostumbrarme, a lo mejor, a la impaciencia de que
Tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote. 
Tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote. 

Ahora dirás que se me ha hecho tarde, 
Que fuimos demasiado cobardes. 
Que yo te esperé y tú desesperaste entre tardes fugaces. 
Se hace de día, en una ciudad que no es mía 
Y la chica que duerme a mi lado nunca sabrá que existías. 

Jamás se hablará de ti en la comida, 
y eso que a veces, cuan do atardece, pienso en la vida que voy a perderme. 
Luces incandescentes. Sueño que vienes a verme. 

Si dejáramos de lado todo aquello que nos duele, 
tendríamos un sitio para volver a ser alguien diferente, 

mientras tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote.

Tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote. 
Vaya sensación, algo se quemó por dentro del caparazón. 
Yo debía estar ardiendo, salven a los niños, por favor.

& ahora no me queda más que contemplarte, observarte, mirarte, degustarte, besarte, amarte y agradecer por haber dejado de lado todo aquello que nos duele y ser  alguien diferente a tu lado. 


https://www.youtube.com/watch?v=AAHnnyZDVT8